Para el que llegó primero y, al verme borracho, sin bañarme, me dijo “huevón, eres hank!”, el mejor cumplido del día porque yo siempre quise ser Bukowski. Es bueno saber que después de tanto tiempo, todavía podemos hablar de la vida como si aquellos años universitarios, donde nos conocimos, no hubieran pasado. Gracias por la pizza amigo y nunca olvidaré tus sabias palabras: “las mujeres son como los dictadores: cuando se ponen noicas comienzan a matar gente”.

Para el par que salió de la oficina un ratito y me acompañó con una copita de vino. Gente con más experiencia que me dio otro punto vista: uno que también tuvo una relación a larga distancia (como fue la mía) y ahora está casado con la misma chica y tienen una hija lindísima, con unos ojasos; el otro, alguien con el que tengo pocas cosas en común, pero aún así, en el trabajo, nos cogimos cariño, porque a veces las personas no son exactamente como te las imaginas, felizmente... Y, para reconfortarme, me dijo que algún día tendré un amor de verdad, que eso no fue enamorarse, aunque esas palabras nunca se las compré. Pero en algo tenía razón: yo viví lo que viví con mi pareja, yo me esforcé, me arriesgué y puedo mirar atrás y decir “no me arrepiento de nada”, porque hice todo lo que tenía que hacer, por nosotros. Gracias por el Sublime, aunque se lo comieron ustedes, sé que fue con cariño.
Para el que llegó con una botella de vino a cantar conmigo, a pesar que tenía un partido de básquet al día siguiente. Él también prácticamente se divorció y no sólo se acabó el vino, sino también una media botella de whisky que estaba tan abandonada como nosotros. Gracias por el karaoke y disculpa por haberte dejado regresar en moto bajo esas condiciones.

Para el que se apareció con una botella de vino más y se quedó callado, escuchándome cantar huevadas y riéndose. No se necesita hablar para gozar de una buena compañía. Gracias por el apoyo moral.
Para la que me acogió en su casa con unas cervezas y me ayudó a buscar hospitalidad en la ciudad donde supuestamente no iba a necesitar buscar, porque me quedaría con mi pareja… pero ya no. Gracias por hacerme recordar de lo maravilloso que es lo simple (ojo, no la simpleza), porque ya todo estaba muy complicado. Gracias por haber dejado la tele en “American Pie”.
Para la pareja que me sacó al cine a ver “Up!”, porque decían que eso era justo lo que necesitaba: “Up!”. Me animó ver a una pareja que se quiera tanto, que saquen la guitarra que aún no saben tocar bien y se canten canciones entre ellos y para mí. Gracias por dejarme regresar a mi casa con una sonrisa.

Para el que me quiso enseñar “Guitar Hero” en vano. Cuando hablábamos de su boda se emocionaba, igual que yo cuando hablaba de la mía y se dio cuenta que en verdad me casé cuando nadie más lo creía. Gracias por la comprensión y la paciencia como profesor de guitarra.
Para la chica que se sentía tan sola como yo y pudimos compartir unos besos, para olvidarnos de otros. Una extraña amistad que nadie más comprenderá. Gracias por estar siempre ahí.
Y bueno, esto es para todos: para los que me dijeron “lúchala”, para los que me dicen ahora “te lo dije”, para los que no dicen nada porque no los veo hace tiempo, para los que me encontraré, espero pronto… Gracias chicos, porque ahora sé que no necesito escribir más para que me quieran.
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